Los descendientes, de Alexander Payne
Los descendientes de Alexander Payne se estrenó en España el pasado viernes 20 de enero. La película señalada por los Globos de Oro y subrayada tras sus cinco nominaciones a los Oscar, nos presenta un drama familiar cotidiano, ambientado en el paradisíaco Hawai.
Alexander Payne ha conseguido con Los descendientes una cinta emotiva y llena de empatía, en la que encontramos a un maduro George Clooney cargando con todo el peso de la narración, voz en off incluida. Clooney es Matt King, un hombre casado y con dos hijas, cuya esposa sufre un accidente acuático y queda en coma: en ese momento la vida se desmorona, se ve solo con sus dos hijas y sólo quiere que su esposa despierte y tengan una segunda oportunidad para arreglar un matrimonio maltrecho. Los acontecimientos sin embargo, llevan a Matt King a encontrarse buscando al amante de su esposa para que se despidan.
La magia del director de Entre Copas (Oscar al mejor guión adaptado) es presentarnos esta historia de una forma muy cotidiana, casi de ir por casa, a lo que contribuye sin duda el look hawaiano de sus personajes. Hawai juega el papel del tapado: escondida al fondo pero marcando los tiempos. En chanclas y camisetas de flores, Clooney consigue pasarse al bando del espectador con una realidad dura que no va a tener vueltas de hoja sorprendentes... Y aún así apetece acompañar a la familia en estos duros pasos que nos llevan al borde del drama y de la comedia con el ritmo justo para dejar claro no es una tragicomedia barata, si no que se apoya en los matices intermedios que conlleva la vida real, sin abusar del dolor de los Kings.
No podemos dejar de comentar que Payne intenta sin mucho éxito poner el foco sobre la explotación de las reservas naturales (atisbos de pro-ecologismo pegados con cola), y es quizá en esa subtrama de los primos de Matt King, donde falla la película. Ambas tramas terminan confluyendo, aunque no parece de manera natural, sino totalmente artificiosa y no concuerda con la tónica del resto del filme.
Los descendientes se ha promocionado en España como el gran papel de la carrera de George Clooney y sin quitarle méritos, hay que echarle un vistazo a Shailene Woodley (The Secret Life of the American Teenager), cuyas primeras apariciones ante la cámara se meriendan a las del resto. Después da un paso atrás, quizá porque no es la película de su personaje, sino la de George Clooney.
Tráiler de Los descendientes:
Tráiler de Los descendientes




¡Hola!
La película, no es que sea mala; ya que tiene un argumento interesante. Lo que pasa es que es lenta, y a George Clooney no es que se lo coma el personaje, si no todo lo contrario: es el propio actor el que eclipsa al tío que interpreta. Y probablemente sea eso (el renombre del prota) el que le de a la película la fama sobrevalorada que tiene.
Que conste que a mi la peli me gustó, pero tampoco es que sea gran cosa.