J. Edgar de Clint Eastwood
J. Edgar se ha quedado fuera de la carrera por los Oscar. Clint Eastwood y Leonardo DiCaprio presentan una película compleja y muy completa, pero quizá la perspectiva desde la que Eastwood presenta al temido J. Edgar Hoover, no ha enamorado a los académicos.
Estrenada en España el pasado 27 de enero, J. Edgar es un biopic de la vida de John Edgar Hoover, un estadounidense temido y odiado que alcanzó el poder en el FBI cuando sólo tenía 29 años.
Sus ideas revolucionaron la oficina de investigación hasta el punto de sentar las bases actuales en cuanto a actuación policial. Su incesante búsqueda de la seguridad para Estados Unidos, su odio por los radicales bolcheviques que en su mente estaban siempre preparados para golpear y el sueño de un FBI competente, y no sólo eficaz si no con poder casi fuera de la ley, eran sus motivaciones diarias.
J. Edgar estaría al frente del FBI casi cinco décadas, hasta el mismo día de su muerte. En todos esos años fue recopilando información comprometida de las grandes y pequeñas personalidades del país, lo que mantuvo a salvo su puesto.
Clint Eastwood pone la mirada sobre el hombre casi derrotado que antes de partir quiere dejar sus memorias escritas para perdurar en el tiempo. Así, la película va saltando al pasado con cada nuevo relato que Leonardo DiCaprio, casi irreconocible enfundado en la piel de un hombre de más de setenta años, va relatando al biógrafo de turno.
Edgar Hoover va moldeando la historia a su gusto, presentando hazañas de una juventud que ya le queda lejos y que no son sólo momentos importantes de su vida, sino de la historia reciente de Estados Unidos (Dillinger, Lindbergh). Es en estas historias donde Eastwood enlaza fragmentos de su vida personal que nos darán la imagen completa del tirano: un reprimido que nunca pudo ser feliz.
Con cierta exageración, aunque sin entrar en el morbo, su vida personal da buena cuenta del hombre frustrado que era en la oficina: anulado por su madre, angustiado por sus propios deseos prohibidos. Sin esta mirada quizá no podría entenderse por completo a esta figura, al menos la visión algo edulcorada que Clint Eastwood nos ha hecho llegar.



